🌱 El huerto escolar: una experiencia para aprender desde la naturaleza
Este curso, el centro ha desarrollado un proyecto propio de huerto escolar, surgido de la necesidad de incrementar la presencia de la naturaleza en la escuela y de ofrecer al alumnado experiencias de aprendizaje vivenciales, conectadas con el entorno y con sentido educativo.
En esta iniciativa han participado las clases de Educación Infantil de 4 y 5 años, que han acompañado el proyecto desde sus primeras ideas hasta la cosecha final.
El origen del proyecto
El punto de partida fue una conversación en el aula en torno a una cuestión básica:
¿De dónde vienen las frutas y las verduras que comemos cada día?
A partir de esta reflexión, surgió la idea de crear y cuidar nuestro propio huerto. Al visitar el espacio destinado a ello, el alumnado pudo observar que, aunque estaba cubierto de vegetación, no había frutas ni verduras, sino únicamente hierbas. Este descubrimiento permitió comprender que un huerto necesita planificación, trabajo y cuidados para poder dar frutos.
Diseño y preparación del huerto
Antes de comenzar, el alumnado diseñó cómo quería que fuera su huerto, reflexionando sobre qué plantar y cómo organizar el espacio.
Posteriormente, se inició el trabajo de limpieza y preparación del terreno, retirando las hierbas y dejando la tierra lista para la siembra.
Una vez preparado el espacio, se plantaron semillas y planteles y se establecieron las rutinas de cuidado del huerto.
Observación y descubrimiento del entorno
Durante el crecimiento de las plantas, el alumnado aprendió a observar los cambios, respetando los tiempos de la naturaleza y comprendiendo la importancia del cuidado continuado.
Además, el huerto se convirtió en un espacio de exploración donde se descubrió que también habitan pequeños animales, como insectos y lagartijas, favoreciendo el conocimiento del huerto como un ecosistema vivo en el que conviven diferentes formas de vida.
Aprender de dónde vienen los alimentos
El proyecto permitió también aprender que no todas las plantas se aprovechan de la misma manera. El alumnado descubrió que:
De la lechuga consumimos las hojas
Del rabanito, la raíz
Del brócoli, la flor
Este aprendizaje favoreció una mirada más consciente hacia los alimentos y su origen.
Expresión artística y cierre del proyecto
A lo largo del proceso, el huerto se integró con otras áreas de aprendizaje. El alumnado realizó diferentes representaciones artísticas inspiradas en las verduras que iban creciendo y cosechando.
Como cierre del proyecto, algunas de las verduras recolectadas se llevaron a casa para compartirlas y probarlas en familia, completando así el recorrido desde la siembra hasta el consumo.



