Descubrimos pigmentos naturales en el huerto escolar

El alumnado de 4 años ha participado en una actividad en el huerto escolar centrada en la experimentación y el descubrimiento a partir de elementos de la naturaleza. El huerto se convierte así en un espacio de aprendizaje vivo donde observar, investigar y aprender a través de la experiencia directa.

La propuesta comenzó con una pregunta que despertó la curiosidad del grupo: ¿podemos conseguir color para pintar a partir de las espinacas? A partir de esta cuestión, los niños y niñas iniciaron un pequeño proceso de investigación para comprobarlo por sí mismos.

En primer lugar, salimos al huerto para recolectar hojas de espinaca. Tras la recolección, el alumnado utilizó morteros para machacar las hojas y observar qué ocurría al triturarlas. Poco a poco, al presionar y triturar las hojas, comenzaron a descubrir cómo aparecía un líquido de color verde.

Este hallazgo despertó su interés y entusiasmo, ya que comprobaron que ese líquido podía utilizarse como pigmento natural. Con él realizamos una actividad artística, utilizando el jugo de las espinacas como pintura natural para crear diferentes composiciones sobre papel.

Durante todo el proceso, el alumnado pudo observar los cambios que se producían en el material, manipularlo directamente y descubrir cómo los elementos de la naturaleza pueden transformarse y tener nuevos usos.

Además de fomentar la curiosidad y la experimentación, esta propuesta permitió trabajar diferentes aspectos del desarrollo infantil. El uso del mortero favoreció la motricidad fina y la coordinación, mientras que la observación del proceso estimuló la atención, la curiosidad y el pensamiento científico a través de la formulación de preguntas y el descubrimiento de respuestas mediante la experiencia.

Este tipo de actividades ponen en valor el huerto escolar como un espacio educativo lleno de posibilidades, donde el alumnado puede aprender de manera activa, conectando con el entorno natural y desarrollando su creatividad.

A través de experiencias sencillas como esta, los niños y niñas descubren que la naturaleza también puede ofrecernos colores, materiales y recursos para crear, convirtiendo el aprendizaje en una vivencia significativa y motivadora.